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¿Cuál es tu historia?

Historia de Sonia Esperanza Pineda (Presidenta SELAC)

Sonia Esperanza Pineda Nació en Chalatenango, El Salvador. Su madre la crió juntó con otros cuatro hermanos que tuvieron que empezar a trabajar en el campo a los 7 años. Sonia empezó a ayudar a uno de sus hermanos a los 12 años. Nunca fue a la escuela porque era, y hoy día todavía lo es en muchas partes del Salvador, tradición  que las niñas no fueran a la escuela. A los 16 años quedó embarazada y nunca más supo  de su novio. Su hermano, que había entrado a los Estados  Unidos en 1999, la ayudó a venirse para acá, dejando atrás a Lisbeth a los tres años de edad.

Era su única opción si quería darle una mejor vida a Lisbeth.

En los Estados Unidos Sonia empezó por limpiar casas. Aprendió a leer y escribir en español en las clases para adultos en Richmond. En el 2008 se mudó al condado de Marin y continuó su aprendizaje en inglés y español en el Canal Community Alliance y Marin Community College.

Ha sido un arduo camino entre trabajar y estudiar intermitentemente, pero ahora está en el nivel más alto en las clases de inglés en Marin Community College. En un año o dos Sonia espera volver al colegio y empezar a tomar clases generales en Marin Community College.

En cuanto a Lisbeth, es una estudiante muy aplicada del en Terra Linda High School. Cuando llegó a los Estados Unidos tampoco sabía leer y escribir en su propio idioma ya que fue criada por su abuela con las mismas tradiciones antiguas.  Lisbeth tiene gran deseo de salir bien en la escuela y recibe un montón de aliento de su madre que ya ha pasado por el mismo camino.

Sonia Esperanza Pineda es una mujer emprendedora que le está enseñando a su hija que “no importa de dónde vengamos, sino a dónde vamos”. También le está enseñando a su hija que cuando alguien se burle de ella por su acento que piense que el mal está en el que se burla no en el que está aprendiendo.

Sonia, además, es la presidenta del Comité Asesor de los Padres de los Estudiantes de Inglés  (SELAC) y una participante activa en nuestra comunidad escolar. Sonia es un ejemplo de tenacidad y deseo de aprendizaje y una inspiración para otros.

 


 

 

 

Sonia Esperanza Pineda Story (SELAC President)
Sonia Esperanza Pineda was born in Chalatenango, El Salvador. She was raised by her mother along with four other brothers who had to start working in the fields at seven years old. Sonia began to help one of her brothers at age 12. She never went to school because it was, and still is today in many parts of Salvador, a tradition for girls not go to school. At 16, she became pregnant and never heard from her boyfriend again. His brother, who had entered the United States in 1999, helped her come over here, leaving her daughter  Lisbeth behind at three years old.


It was her only option if she wanted to give Lisbeht a better life.


In the United States Sonia began by cleaning houses. She learned to read and write in Spanish classes for adults in Richmond. In 2008 she moved to Marin County and continued her studies in English and Spanish at the Canal Community Alliance and Marin Community College. It was hard combining work with studying, but she is now at the highest level in English classes at Marin Community College. In a year or two Sonia hopes to return to school and start taking general classes at Marin Community College.


As for Lisbeth, she is a 9th grader at Terra Linda High School. When she came to the United States she couldn’t read and write in her own language because she was raised by her grandmother with the same old traditions as her ancestors. Lisbeth has a great desire to do well in school and gets lots of encouragement from her mom that has already been down the same road.


Sonia Esperanza Pineda is a spirited woman who is teaching her daughter that "it does not matter where we come from, but where we're going." She is also teaching her daughter that when someone makes fun of her because of her accent she needs to think that the wrong doing is on the teaser not on the learner.

 

Sonia also is president of the Advisory Committee of English Learners (SELAC) and an active participant in our school community. She is an example of tenacity and desire to learn and an inspiration to others.

Esta es la reflexión de una madre de Terra Linda sobre sus hijos cuando eran pequeños”

 

¿Se acuerdan?

 

Cuando tenemos hijos en nuestros brazos, nuestro mundo cambia. Nada es fácil. Tampoco no todo tiene que ser difícil.

Es maravillosos escuchar su voz de alegría. Sus primeras mágicas palabras… ¡que sólo nosotros, como padres, podemos descifra!

Es maravillosos ver sus primeros pasos y ayudarlos en su andar.

Es maravilloso cuando descubrimos que su imaginación vuela constantemente y hacen preguntas claras con frases abiertas. ¡Es ahí donde nos encontramos sin respuestas!

Es maravilloso ser padres e hijos a la vez. ¡Esa es la esencia de la vida!

Cuando tenemos un hijo en nuestros brazos, nuestro mundo cambia. Es divertido. Emocionante. Tenemos a quien dedicarle nuestros triunfos y alegría s. Y en nuestro cansancio y dificultad, siempre encontramos la fuerza en ellos y por ellos luchamos cada día sin parar. No importa si no sabemos leer y escribir. Lo que importa es el amor de padres que nos hace sabios e inteligentes para educarlos y hacerlos felices. Sin duda buscamos ayuda. Pedimos consejo. Nos informamos de todo para enseñarles el mundo y llevarlos de la mano hacia un futuro mejor. ¡Esa es la alegría de cada día!

Cuando tenemos un hijo en nuestros brazos nuestro mundo cambia. Es como tener en mano un pincel para pintar el mundo. ¡Un mundo de colores que nosotros deseamos! Tratamos de no usar colores oscuros y cuando esos colores existen en nuestras vidas los mezclamos con un contraste para darles brillo a sus vidas. El mejor futuro no puede ser mas que brillante. Nosotros, como padres, somos grandes pintores del destino y nuestros hijos son el arte de la vida: de nuestras vidas.

Cuando tenemos un hijo en nuestros brazos nuestro mundo cambia. Cada mañana es un gran día. ¡Un maravilloso día! Al agarrarle sus pequeñas manos para cruzar la calle e ir de su lado, como padre, nos sentimos orgullosos porque ellos son pequeños, curiosos y algunas veces inquietos…. Pero siempre están emocionados por descubrir algo nuevo e interesante. Cada día es un día emocionante para disfrutar con los compañeros y maestros. Para mí, para ti y para ellos el aprender algo nuevo cada día es mágico. ¡Esa es la magia de hoy!

  • Socorro Santiago